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¿TRABAJAR Y SER MADRE? ¡QUE NADIE TE DIGA QUE ESTÁ MAL!

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¿TRABAJAR Y SER MADRE? ¡QUE NADIE TE DIGA QUE ESTÁ MAL!
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Es universalmente sabido que ser madre requiere de mucha paciencia, energía y otras virtudes. Criar y formar un ser humano no es una tarea menor, y es para nada sencilla.

Es debido a esto que, muchas veces, cuando una mujer tiene un empleo y queda embarazada, comienza a plantearse el dilema de si debe dejar su trabajo y enfocarse 100% en su futuro hijo o hija, o debería permanecer en su trabajo de todas maneras.

Algunas, independiente de lo que les gustaría o preferirían, deben simplemente optar por conservar su trabajo, pues no pueden permitirse el tener un ingreso menos o, en algunos casos, el quedar sin ninguno.

En Chile, son muchas las madres que trabajan fuera del hogar, quienes deben confiar el cuidado de sus pequeños y pequeñas a salas cunas y jardines infantiles privados o del Estado; o quizás a alguna vecina o familiar de confianza.

Sentimiento de culpa

Es normal que la mayoría se sienta mal por “dejar solos” a sus hijos e hijas, sentir que “fallaron” como madres porque no pasan el suficiente tiempo con ellos ni les prestan la suficiente atención que ellas quisieran.

Sin embargo, el ser madre y además trabajar, no es motivo para recriminarse, ni mucho menos para permitir que alguien más les diga que son malas madres.

Todas las madres tienen como prioridad el bienestar de sus hijos, tanto físico como afectivo y psicológico. ¿Qué madre decidiría dejar a su hijo sólo porque sí? Siempre habrá un motivo mayor, una causa de peso detrás de dicha decisión.

Mamá feliz, hijo feliz

Una de las razones por las que ciertas madres deciden conservar sus trabajos es porque necesitan sentirse autosuficientes y realizadas, tanto en el ámbito maternal y personal como en el laboral. Porque, enfrentémoslo, ya no vivimos en el siglo 18.

Si tú, que estás leyendo esto, decidiste seguir trabajando porque sabías que podías seguir haciéndolo y porque sabías que, además de ser mamá, querías avanzar en tu carrera, ¡un aplauso para ti! Porque luchar por los sueños siempre, siempre, es algo digno de destacar y de admirar.

Mamá ante todo

Otra de las razones para que una mamá siga trabajando, como ya lo mencionamos, es porque simplemente no puede permitírselo; porque, como se dice en buen chileno, necesita las lucas.

Una de las características más destacadas de las madres es la de ser sacrificadas; sacrificarse por los hijos es algo que las mamás, de un modo u otro, hacen a diario.

Si tú eres una de esas madres que trabaja porque mantienes sola a tu hijo y quieres darle lo mejor, lo que tú no tuviste, ¡un aplauso para ti también!

Quizás desearías estar el 100% del tiempo con tu retoño, pero el estatus de ser madre no te lo permite; sabes que lo mejor para tu hijo es que salgas a trabajar. Y ahí estás tú, sacrificando lo que tú quieres por lo que él o ella necesita.

Sea cual sea el motivo porque el que eres una mamá que trabaja, ¡siéntete orgullosa! Demuestras que sí se pueden hacer ambas cosas y tus hijos tienen a una persona maravillosa a su lado. De seguro se sentirán llenos de orgullo una vez que sean mayores y vean todo lo que has hecho y logrado. Con ellos y por ellos.