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COMER LA PLACENTA, ¿ES REALMENTE BENEFICIOSO?

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comer la placenta
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El retorno de una costumbre ancestral, saludable y beneficiosa para algunas. Asqueroso y repulsivo para otras. Así de divididas son las opiniones acerca de comer la placenta, una controversial tendencia que han comenzado a seguir celebridades y mujeres en general.

En este espacio dedicado a las mujeres sabemos que la maternidad es, en general, un tema rodeado de controversias. Tales como la lactancia materna y este del que les hablaré en este artículo.

¿Qué es la placenta y para qué sirve?

La placenta es un órgano efímero que se desarrolla en el útero durante el embarazo. Su presencia es vital, pues es el que proporciona oxígeno y los nutrientes necesarios al bebé a través del cordón umbilical.

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Está compuesto por dos lados llamados lado materno y lado fetal, respectivamente, los que se encargan de realizar diversas tareas, tales como fabricar hormonas, proteger al bebé y eliminar sus desechos.

¿Cómo surge la moda de comer la placenta?

El comer la placenta o placentofagia, como se le denomina, es algo frecuente entre la mayoría de los mamíferos.

Desde hace cientos de años que se ha utilizado la placenta en la medicina tradicional china debido a sus supuestas propiedades curativas.

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Es por esto que diversas mujeres comenzaron a asegurar que el ingerir la placenta (en forma de batidos, cápsulas o cocinada) produce beneficios como el incrementar la producción de leche y prevenir la depresión posparto. Sin embargo, la ciencia no dice lo mismo.

¿Qué dice la ciencia sobre comer la placenta?

A pesar de lo que muchas creen y testifican, no existe ningún estudio científico que demuestre que el comer la placenta brinde algún beneficio.

De hecho, dos científicas nacionales realizaron una investigación -publicada este año- en la que se descartó que exista alguna evidencia que pruebe que el ingerir dicho órgano sea beneficioso para la madre o para el bebé.

Al contrario de entregar algún beneficio, lo que sí existen son riesgos de contraer infecciones o intoxicaciones. De acuerdo a estas doctoras chilenas, la placenta funciona básicamente como un filtro, pues limpia el flujo sanguíneo que va de la madre al feto.

Sin ir más lejos, en el 2016 ocurrió un caso de infección por Estreptococo. En Oregón, Estados Unidos, un bebé de menos de una semana de edad presentó una infección luego de que su madre consumiera su placenta encapsulada durante cinco días.

¿Qué tan común es esto en Chile?

El comer la placenta es algo que se viene haciendo popular hace algunos años, especialmente en lugares como Estados Unidos y Europa.

En nuestro país, recién en el 2009 se registró una normativa que regulara la entrega de placentas. No obstante, ésta sólo estaba reservada para las regiones V y VIII, pues se hizo con el fin de respetar las tradiciones y ritos de las etnias mapuche y rapa nui.

Sin embargo, esto cambiaría en marzo del año pasado, pues se estableció que todos los centros de salud están en la obligación de entregar la placenta si la madre así lo quiere. Eso sí, la madre debe presentar exámenes que respalden que no existe riesgo de transmisión de alguna enfermedad viral.

Al final del día, el comer la placenta es una decisión personal, y, aunque la ciencia no respalde los supuestos beneficios que esto tiene, sabemos que una madre siempre buscará lo que sea mejor para su bebé.

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Y tú, ¿comerías tu propia placenta después de dar a luz?